jueves, 21 de febrero de 2019

Dañar


Hace algunos días recibí una muy mala noticia de parte de una persona a quien quiero mucho. Me enteré de que la desconfianza se había instalado entre nosotros. La persona mintió en un contexto de acuerdos previos que se habían hecho con el fin de evitar ese escenario. Me dio muy duro. Sentí en mi corazón la herida. 

Estar en esta situación me hizo pensar en este tema del daño y la manera como nos relacionamos con eso, el lugar en el que nos ponemos cuando somos responsables por algo que ocurre a otros/as.

Nuestra sociedad en general, al menos desde el pensamiento de iberoamérica, tiene grandes dificultades para hablar sobre esto. Tenemos en nuestro haber terribles genocidios y hechos de diferentes tipos de violencia que nos ha costado trabajo abordar. Por lo general hemos elegido diferentes mezclas de dos caminos: o no hablamos de ello y dejamos que el tiempo se ocupe de que ocurra el olvido; o nos enfadamos con la persona que ha recibido el daño y expresamos las muchas razones por las que el hecho pudo ocurrir. En este escenario no negamos casi nunca nuestra acción, pero ponemos el foco en cualquier otro asunto para no ver de frente nuestra responsabilidad.

No está en nuestra cultura el reconocer, porque el miedo, la culpa y la vergüenza nos ponen en una situación muy difícil. De manera que no podemos llegar a decirnos: 'Te hice daño, lo siento' y no seguir con una retahíla de 'pero es que...'. 

El encontrarme en esta situación me puso de frente al hecho de que hoy estoy de un lado, pero estuve del otro muchas veces. Quién sabe cuántas, porque seguro en un montón no me di cuenta. Hubo muchas ocasiones en las que fui yo quien mintió de manera deliberada y generé daño en corazones que eran importantes para mí. El reconocer acá que quizás muchas veces no me di cuenta, hace parte del ejercicio de entender esto de dañar. 

No creo que trivializar el hecho de hacer daño ayude, pero es una gran tentación. Sin embargo, creo que es un buen momento para verlo y hacerme finalmente responsable. Entender, por fin, qué ocurría del otro lado cuando no era tan fácil dejar los problemas de lado. Esperé mucho de personas queridas en su momento, porque no pude entender la forma como lo estaban viendo, porque para mí no era importante, porque simplemente debían dejarlo pasar, desde mi punto de vista, muy atada yo a esta cultura de no lidiar con las cosas.

Pero esto me ha llevado a sentir cuál es la gran enseñanza del daño: No cuánto nos duele cuando estamos allí recibiendo, sino darnos cuenta de cuánto nos herimos a nosotros mismos cuando somos quienes lo causamos. La gente es dueña de su historia y siempre podrá hacerse cargo y seguir. Aprenderá de ese dolor, del mismo modo en que nosotros hemos hecho lo propio estando allí. Pero qué diferente sería esto si también nos diéramos el permiso de darnos cuenta de lo que implica dañar. 

En esto es importante reflexionar sobre cómo nos jugamos en contra en situaciones como ésta: el otro puede ser (y es, bastante seguido) alguien a quien amamos, es decir, no queremos dañarle, por eso es que nos entra la vergüenza, pero a veces nos puede más el escondernos detrás de esa hoja de parra que es el orgullo antes que abrirnos un poco y poner primero ese amor que sentimos. Y el otro lado es el nuestro, la forma como endurecemos el corazón cada vez que herimos a alguien. Como dirían por ahí 'la separación es una ilusión'.

La tentación de hacernos de piedra también siempre está allí. Siempre está esa vela alumbrando ese sendero de oscuridad. Pero también está la montaña, esa del sentir, del mantenernos vivos, de que nunca deje de importarnos, no importa cuánto duela o vuelva a doler... Y lo chévere es que como decían en Tarzan  'If it's you who climb the mountain, it's you who'll reach the peak'.

En la medida en que valoremos nuestras acciones y el peso que tienen, podremos tener más cuidado y cada vez hacerlo menos, reduciendo la duración de esta larga espiral de dolor en la que nos hemos sumido y a nuestros hermanos animales y plantas. 

Pero esto sólo puede venir del hacernos responsables. No desde un lugar de culpa y vergüenza. Claro que duele, claro que tendemos a culparnos, pero es que no se trata de eso, porque eso pone el foco en nuestra vanidad. De lo que se trata es de crecer, de asumir las acciones y de abrir el corazón también cuando estamos del lado de quien daña. Ver las huellas que eso va dejando en nosotros, ver cómo la resistencia al dolor va aumentando y sobre todo poner al otro en el lugar de amor que decimos que le tenemos, hacerlo de verdad. 

Y creo que no se trata de seguir negando el dolor, sino de abrazarlo. Dañar y ser dañado duele, es una realidad que todos y todas hemos podido experimentar en algún momento. Puede que sea tiempo de mirar ese dolor a los ojos e invitarle el café, a ver qué nos tiene que contar. Muy posiblemente nos vamos a sorprender y se abra un nuevo mundo en la puerta de atrás que surja al terminar...

Personas queridas a quienes he causado dolor, lo siento con todo mi corazón. No tengo mucho más qué decir. Ese café también me resulta aterrador, pero en honor a todo lo que consciente o inconscientemente he hecho, prometo que lo voy a intentar.

viernes, 6 de julio de 2018

El Libro de la Gratitud Capítulo 10: Las amigas


Empezamos otro camino en el libro de la gratitud. Hasta el momento se trató de la familia, de las personas que 'siempre' han estado, incluido Sebastián.

Pero hay otros lazos, otros vínculos que no estuvieron siempre, que se han ido descubriendo conforme la película ha ido avanzando... Creo que son las cerezas en el pastel que es la vida que nos fue dada... y me gustaría comenzar por las más dulces de todas: Las amigas!

En la vida de muchas de nosotras, las mujeres, es fácil recordar esa primera persona que vimos en un parque, en el colegio, en una fiesta de cumpleaños: esa niña que con naturalidad se abrió a compartir un dulce, una canción, una pelota y que se quedó con nosotras por mucho o poco tiempo. Recuerdo ahora mismo algunos de esos nombres: Yuly (caray, que ahora es Tatiana), Lina, Liliana, Alba, Mónica, Angélica... Personas que brillan aún en mi memoria y en sus vidas.

Y hay otras, que ya vinieron más grandes y que para mi gran alegría, se han quedado. Cada una de ustedes merece un post, pero no quería postergar más la entrada, así que las voy a relacionar en esta bella ronda femenina que han creado en mi vida.

Como un círculo no tiene inicio ni fin, no sé quién vino primero o cómo fue que se fue quedando. Pero puedo empezar por esos nombres que aparecieron poco a poco en torno a la Universidad Nacional... podríamos empezar por el de Angélica, mi adorada Atreyu #2 (ya vimos que la #1 es Victoria). El encuentro ocurrió en un pequeño salón del edificio Manuel Ancízar, de unos enormes ventanales, que facilitaban la desconcentración al observar el lindo y verde paisaje. La naturaleza fresca contrastaba con la sensación pesada de las horas que pasaban algunos compañeros, discutiendo si era mejor utilizar la palabra imperialismo en lugar de globalización. Me gustó mucho de Angélica que siempre utilizaba muchos y diversos recursos para lidiar con lo diferentes que éramos las personas que acudíamos a su clase de 'contexto'. La amistad surge de formas tan extrañas... y la nuestra empezó porque encontré en ella un corazón que estaba dispuesto a comprender al mismo tiempo el riesgo físico que corría la vida que cargaba yo en ese momento en mi vientre; y el dolor que me atravesaba al perder con esa decisión a mi primer amor. Nunca dijo nada, simplemente estuvo allí con su linda sonrisa y eso nos hizo buenas amigas. 

Adoro hablar de ella. De su corazón gigante y generoso, de sus maneras suaves y respetuosas, de su lucha incansable por dar a luz y mantener iniciativas llenas de vida y a la vez su incoherencia al expresar su poca fe en la humanidad. Angélica es una de mis maestras y de mis mejores amigas, esas mujeres a las que una admira y da gracias por tener el privilegio de poder compartir pequeños ratos de su existencia.

Otra de mis historias de la Nacho surgió una tarde en la que me dio pereza entrar a clase de 6 de la tarde y tuve la fortuna de que Carolina se sintió de forma similar. Nos quedamos en la mitad de las escaleras de la mitad del edificio, hablando del amor y de los sueños que teníamos a nuestros tiernos 16 años. Ya la había visto antes, incluso habíamos cruzado un par de palabras. Carolina daba miedo, no tenía mucha disposición de permitir la cercanía de la gente... Pero ese día, entre historias de Verónikas y García Márquez, encontré uno de esos vínculos que habría de esmerarme en conservar. Las vueltas que da la vida nos han traído a charlas en medio de la ropa de los niños y en el balcón mientras nuestros hijos conocen un vínculo que los une desde mucho antes de nacer. Caro es una de esas mamás con las que todas soñamos ser. La paciencia que le falta con la gente del común le ha sobrado con sus hijos y se ha expresado en creatividad y recursos infinitos para comunicarse con ellos y hacer su vida más linda. Siempre hemos sido la mancha amarilla en el mundo rojo de la otra, ese pedazo que nos lleva a decir: ¿Cómo fue que terminamos siendo amigas? Pero así es... Y con los años y los cafés y mis ensaladas de pepino y aguacate ('Oye! Sí sabía rico!), los cumpleaños que siempre son el 16 de octubre y los pequeños corriendo por las casas de ambas,  hoy somos todo este amor que nos une y que nos da un poco más de confianza para conectar cuando es difícil hacerlo con alguien más.

Y la ronda se amplió mucho más en la UNal con mis amigas adoradas, que no contentas con animar fiestas en el frío de la Castellana y al final de la ciudad, también se bancaron la paciencia para atravesar mil trabajos en grupo hasta que por fin se nos dio lo de recibir el título de 'Politólogas'... Paloma, Clau, Juliana, Andrea, Andre, Liz... Son amistades que trascienden el tiempo y el espacio. Muchos momentos felices vienen a mi memoria. Estar en medio de mi casa vacía y fría en Toluca y luego viendo plantitas de invernadero y plantas de cerveza con Juli; o vino y un par de quesos en algún cafecito de Montmartre y luego bailes felices animados por el amor transatlántico de Liz; o la escucha sonriente y silenciosa y de ojos grandes de Paloma; o las flores bonitas en esos momentos en que las que han tomado ese camino, han hecho sus promesas de amor a compañeros maravillosos. Me sigo sintiendo en casa cada vez que comparto con ellas, como si fuéramos las mismas que perdían la noción de la realidad casi a las afueras de la ciudad por el norte :) Su apoyo en mi camino como mamá, como profesional, como amiga, ha sido un tesoro que quiero seguir nutriendo en cada novena bailable o matrimonio en algún lugar del planeta, o fiestas de 15 años que vengan.

México lindo, querido...y feminista

La vida es generosa y mi ronda por ello se extiende más allá de las fronteras de esta linda Colombia... Hace unos años la vida quiso que me encontrara en otras tierras y que pudiera conocerme a través de los ojos de corazones nuevos, de hombres y mujeres. En ese camino vinieron a mí mujeres que no tengo cómo describir... libres, amorosas, generosas, inteligentes... Pero sobre todo, no tengo manera de agradecer lo mucho que nutrieron mi ser, mi mente, mi corazón. Me descubrí feminista en medio de las charlas interminables sobre la desigualdad y la experiencia cotidiana de ser mujer, alrededor de un tinto o una cerveza. 

Un universo de posibilidades se abrió a través de esas manos que preparaban comida al son de la buena conversación. Todos los tipos de ser fueron en ellas: Rosi y su paciencia y cariño al seguirme en mis locuras en la maestría; Ele, que me sirvió de espejo cuando decidí dejar atrás por un tiempo mi cabello, con su manera de reafirmarse irreverente, sin límites, enamorada hasta los huesos de su Mane; Jeza, tan bien puesta, tan mamá, tan esposa, tan lideresa, con sus palabras de consejo serenas pero determinadas; Chío, pura intelectualidad y al mismo tiempo con su bondad; Ana, tan brillante, tan libre, tan profundamente sensible; Rozarito con su amor y cuidados desmedidos en medio de pasteles; y mi adorada Isa, que me abrió ese mundo con sus tecitos, sus cafés y sus quesadillas con quelites recién cortadas. Isa corazón grande, seria, muerta de risa, mi bella amiga, la pura maldat.  No hubo un momento de aburrimiento, no hubo descanso en el asombro que implicaron estas increíbles mujeres, encontré su acogida incondicional a mi maternidad, tanta receptividad. 

Y finalmente, las nuevas amigas, las del mundo de la profesión en forma, de la nueva aventura que se mueve hoy por hoy en mi historia. El mundo que hasta ahora he elegido para crear, me ha llevado a conocer seres de profunda nobleza, que de verdad ponen el corazón en el día a día, que inspiran con sus vidas. No hay cómo hacerle con los favoritos, pero me encanta pensar en la mija Lauris y lo felices que fuimos al encontrar, la una en la otra, un lugar mexicano que compartir en Bogotá y las mil trasnochadas sostenidas sólo por la fe en el trabajo bien hecho; y Caro M y su conciencia al identificar en qué punto de nuestros dolores conectamos, pese a ser tan diferentes... sus consejos bonitos para mí y para mi pequeña, su generosidad a la hora de ser anfitriona, su confianza a la hora de compartir el camino que le llevó al amor; Kellys Navaja y su alegría despampanante que le ha ganado fotos con presidentes; Jhova con esa mezcla entre cómplice y mamá que cuida y va guiando en esta ruta que he elegido; Vivi y su determinación en sus posturas; y mi Cata adorada... ese sabor chocuano envuelto en un paquete de ojos grandes y claros que ha sabido apoyarme en túneles oscuros hasta que he llegado al final. Se me quedan muchas personas por fuera...

Gracias a todas por su presencia mujeres queridas, valientes, amorosas, inteligentes. Ustedes me han enseñado la mejor lección y uno de los valores más importantes de mi vida: la sororidad. No hay otra manera de aprender eso... hay que permitir a las mujeres entrar en la vida de una y llenarla de brillo y color. Aprender a valorar la belleza, el cuidado, la entrega que esa presencia trae. Gracias por la vida que han compartido conmigo, por los caminos cortos o largos que hemos transitado, por la paciencia y las discusiones. Gracias por existir y por permitirme ser parte de esta aventura colectiva que es encontrarse mujer en este mundo. Les quiero con todo mi corazón!!!


martes, 21 de noviembre de 2017

El Libro de la Gratitud - Capítulo 8: Sebastián

Seguimos imaginando que es octubre y seguimos en gratitud <3 

Esta entrada es para Sebas. Mi compañero de andanzas desde hace más de 15 años y el papá titular de mi hijo Marte. Sin ser originalmente de mi familia, llevo más de media vida construyendo y deconstruyendo cosas con él y tenemos un hije y dos perros. Y un montón de historias en las que parece que en nuestras vidas no hubiese existido un 'antes de'. Es mi familia también :) 

¿Cómo empiezo a contar esta historia? Creo que empezó hace diez años en algún pueblo con mar, por la costa de Portugal, cuando yo corría para no llegar tarde a la Universidad con mis libros y me lo encontré de golpe y sin ver de dónde salió... Tomaba una clase con la misma profesora que yo. Fuimos a tomar un té en algún lugar cercano a la universidad y se quedó en mi vida... En esa época, él se llamaba Ruibarbo da Costa y yo, Agustina das Neves.  

Ruibarbo y Agustina se enamoraron perdidamente el uno del otro y compartieron mil aventuras. Fue en esa época en la que ese personaje también asumió un bebé que no había nacido de su semilla, pero que cuidó desde los pañales y las sopitas y los pasteles y las noches sin dormir. Entre viajes, fiestas, caminatas largas y trasnochos, y cartas escritas para endulzar hasta el café nocturno más amargo, se hizo una historia de amor muy, muy linda. 

Sin embargo, ya sabemos que esto del amor, cuando es de verdad, requiere de la caída de los velos. Implica que esos personajes iniciales que construimos para sostener la ansiedad del primer tiempo, mueran en algún momento. Ruibarbo naufragó en un barco, cuando iba desde el golfo de México hacia la costa norte de Suramérica. Agustina, muy impactada por el dolor de ese fallecimiento, encontró su extinción en algún punto de la Ciudad del Cabo, en Sudáfrica.

Fue así como volvieron a verse Diana y Sebastián. Ese personaje es del que me gustaría hablar acá. Mi mejor amigo, mi principal confidente, mi apoyo, mi compañero de paternidad, mi mejor cuidador, en fin...

Sebastián es una de mis personas favoritas en el mundo. De las pocas que puedo decir que más o menos conozco. Es un ser bello, brillante, carismático, cautivador, muy dulce, buen bailarín, cultísimo y por ello un excelente conversador y de un corazón temeroso pero de enorme generosidad. Él no lo sabe, pero es valiente como pocos.

La historia de amor es lo primero que quiero agradecerte, Sebas. Porque fui infinitamente feliz, porque me mostraste otro mundo posible, porque te sumaste a mi vida con valor y dedicación. A tu lado he vivido algunos de los momentos de mayor felicidad en mi existencia y he soñado y construido. Me diste una familia. La mía. La tuya. La nuestra. Le diste otro papá a mi hijo y el abuelo que nos hacía falta.

Gracias por bailar conmigo como si en el mundo no existiera nada más. Gracias por toda tu ternura, por tus cuidados, por correr todas las veces que fue necesario, por mostrarme tu mundo y por estar en el mío con tanta alegría y pertenencia. Gracias por los viajes juntos, por tu eterno asombro con los lugares nuevos (luego de refunfuñar hasta el último minuto antes de subirte al avión), por tus datos curiosos que me hacen creer que la fantasía es realidad y morirme de la risa, por estar conmigo en tantos lugares que visité, así no hubieses tomado esos aviones. Gracias por abrir mi corazón y dejarme ver que podía ser más de lo que había sido antes. Gracias por tu mano en la mía durante todo ese tiempo.

Y, también quiero agradecerte por lo que vino después, por nuestra historia hoy, por la amistad hermosa que hemos armado este tiempo. Después de ese primer momento del amor, me has enseñado que hay más, que el quedarse tiene sus recompensas, que la incondicionalidad es algo que puede construirse, replantearse mil veces y sobre todo disfrutarse. 

Así que gracias por estos años de ajuste y de tanta paciencia. Gracias por no rendirte, por apostar por nuestro vínculo, por todo lo que te has esmerado en ser mejor. Lo eres, aunque siempre fuiste maravilloso. Gracias por ayudarme a crecer tantísimo, yo no habría trabajado en mí de este modo, si esto no hubiese sido el reto que ha sido y es lo mejor que he podido emprender por mí. Gracias por conectarme con partes profundas de mi ser, por aceptarme como soy y por ayudarme a hacer eso por mí misma... Ha sido tu mejor regalo.

Gracias por recibirme a cualquier hora y en cualquier estado en tu casa, cuando lo he necesitado. Gracias por permitirme hacer de ese lugar nuestra casa con Mars, en ese momento de urgencia. Gracias por cuidarme tantas gripas. Gracias porque con cada ocurrencia con la que salgo, encuentras en tu corazón el amor y la paciencia para seguir adelante. Gracias por el hogar que con Mars y los perros, entre comida deliciosa y a domicilio, viajes cortos, reuniones con amigos y tardes de frío y no hacer nada los tres, hemos construido. Ese lugar es uno de mis lugares más bonitos del mundo. 

Gracias porque también me has tenido una enorme fe. Gracias porque nadie me ha conocido tan profundamente en mi oscuridad... Y tu mano ha seguido ahí, para ayudarme a salir. 


Sobra decir cuánto te quiero. Que le agradezco a Dios tu existencia y el que estés en mi camino. Esto ha sido una montaña rusa y ve tú a saber qué sigue... Pero nadie nos quita lo bailado y tu lugar en mi corazón tendrá por siempre lucecitas, chilaquiles y tacos y rancheras llenas de felicidad!

If it's a crime, then I'm guilty...



domingo, 19 de noviembre de 2017

El Libro de la Gratitud - Capítulo 7: Los Abuelitos :)

La casa de mis abuelos pa'los años de la infancia... 

Retomando mi octubre de gratitud (no me importa que sea noviembre), quiero esta vez hablar sobre mis abuelitos. Los maternos, los padrinos, los incondicionales, los únicos y maravillosos: Mano y Mami. 

*Los paternos también son personajotes, pero estuvimos en general muy lejos. Así que quiero dejar constancia de mi gratitud también con ellos por mi existencia y la de mi familia y por su tezón para dar vida a su familia, de la que vino mi padre :) Gracias por él también :) 

Para empezar, quiero decir que la vida fue generosa al ponernos bajo su cuidado. No podría, y lo digo con el corazón en la mano,  imaginar unos mejores abuelitos que ellos. 



Creo que todos tenemos luces y sombras y a la Mami y a Mano les tocó poner toda su luz en el amor que nos dieron, que nos han dado, que nos dan y ojalá nos sigan dando mucho tiempo más ♥ 

Mi abuelito, Mano, es un hombre increíble. Brillante como el que más, graduado de abogado y especialista en una sola tanda (y nunca dejó de estudiar), apasionado por la defensa de quienes más lo han necesitado y conocedor de, literalmente, todo el país. Escuchar sus historias no puede producir más que orgullo de ser su nieta y una explicación adicional a 'por qué soy así'. Liberal de hueso colorado (mi bisabuelito le enseñó), bromista incorregible, carnívoro sin remedio y el mejor maestro de las cartas y el parqués. 

La Mami... Ya escribí sobre ella acá una vez antes. La Mami es el corazón del mundo hecho persona. Mi abuelita es un ser generoso, brillante también, que apostó su vida a construir una linda familia. Conversadora como la que más, parrandera, con una fe inagotable en la humanidad. Ella puso el corazón de ese espacio, del hogar, con sus manos, su cariño, sus regaños, su comida, su paciencia, su incondicionalidad. 

Mis abuelos son ambos la representación de eso, del amor que se abre nuevos caminos cuando parece que ya no hay, de la fe que se restaura por amor cuando los demás se decepcionan, de las rutinas que poco a poco hicieron de su casa el refugio de todos nosotros, tanto en el espacio físico como en el corazón. 

Yo no sería sin ellos. Y no sólo porque literalmente vengo de sus semillas que brotaron en la vida que soy hoy, sino porque su amor nutrió toda mi infancia y nutrió a mis hermanas y a mi mamá y a mi papá. Nos nutrió en el estómago con sus deliciosas recetas y helados y postres; nos nutrió el espíritu con cada ida al parque con Mano y cada cuidado de resfrío o dolor de panza con la Mami; y nos nutrió la mente con cada libro que entre ambos iban recomendando de su maravillosa biblioteca, con cada historia que poco a poco nos mostró el país en el que vinimos a nacer y nos dio raíces. 

Yo personalmente, que he sido la oveja 🐑 descarriada, recibí de ellos, igual que otras ovejas así en la familia, su apoyo directo y su confianza infinita para poderme levantar más de una vez. No hubo de su parte nunca un reproche, me dieron una nueva oportunidad una y mil veces, con la misma sonrisa de 'no te preocupes, aquí estamos'.  

Y me han dado la dicha de consentirles, escucharles, amarles al menos un poquito de lo que ellos me han amado a mí. 

Gracias Mano y Mami. Gracias por la vida que me viene de ustedes. Gracias por traer a mi mamá y hacerla quien es. 

Gracias por el amor que me han dado desde el día 0, gracias por su protección y su cuidado. 

Gracias Mano por las partidas de 14 que no tenían final, por tu entrega y energía cada fin de semana para ir al parque y correr con nosotras y comprarnos el heladito (si nos comíamos todo el almuerzo), por empujar la rueda que nos hizo volar tantas veces. Por ser el ejemplo de honestidad e inteligencia que has dado en tu profesión. Tu amor nos dio alas, nos dio una infancia feliz, nos llenó el corazón de confianza. 

Gracias Mami por ti, por ser tú, por tu corazón. Gracias por la deliciosa comida amorosa con la que nos nutriste y nos diste un hogar en todo el sentido de la palabra. Gracias por tus canciones camino a cualquier parte en el 'carrito bebé' (y en los que vinieron después), gracias por ayudar a mis padres tantas veces a ver por nosotras, gracias por ese amor que me has dado que me mostró que sí se puede amar en todas condiciones y con respeto por el ser amado. Sin ti no contaría la historia que puedo contar hoy. 

Gracias a ambos por el amor que también le han dado a Victoria, por los paseos a las 7 am para que tomara el sol, por los saludos a 'poco moco', por verla en su maravillosa y total dimensión y darle raíz a ella también. 

Gracias por sus vidas. Con todo lo que han sido. Por su luz y su sombra, que nos ha permitido ser ahora :) Al igual que con mis padres, ojalá que mi existencia les honre, les llene el corazón, les haga saber que soy su fruto al igual que lo es mi hija, y les llene de alegría. 

Les amo con todo mi corazón, por siempre y para siempre.  Lo aprendí de ustedes ♥


jueves, 2 de noviembre de 2017

El Libro de la Gratitud - Capítulo 6: Marte!!!

Marte...

Este es el momento cúspide de mi ejercicio de gratitud, porque no hay nada en mi vida por lo que me sienta más agradecida que por esta relación. Pero eso hace que el ejercicio sea más difícil. Vamos a ver...

Hace unos años, cuando Steve Jobs se murió, se puso de moda un video de él en Harvard en el que invitaba a mantenernos curiosos, en movimiento, creativos... Pero lo que más recuerdo de esa charla es que él dijo que las mejores relaciones de la vida, tienden siempre a mejorar.

Yo no entendí tanto en ese momento, y menos me imaginé que cuatro años antes había llegado a mi vida esa relación, que hasta el momento no ha hecho nada más que mejorar.



Todo empezó en un momento en que nada era claro para mí, en el que en particular no sabía aún qué pensar o creer con respecto al amor. Era yo un ser pequeño y con muchas cosas en la cabeza pero poca dirección en mi vida. Y entonces... apareció Mars. Sin avisar, porque yo era, ya lo dije, muy pequeña, pero con una fuerza que hizo que yo tuviera claro que era algo que debía pasar en mi vida, que era importante. Que no tenía ni idea de qué iba a hacer, pero mi corazón tenía la disposición total de entregarse a ese ser. 

Muchas personas que me conocen ya me han escuchado decir que ese nacimiento ha sido uno de los momentos más felices de mi vida. Siempre me gusta recordar la sensación de amor infinito e incondicional que surgió en mí en el momento en que le abracé por primera vez, es algo imposible de describir pero es como si uno fuera más grande que el planeta del amor que emana del corazón. Ahí supe, por un instante vislumbré, lo que ese amor iba a traer a mi vida.

No voy a decir que ahí ya estuvo. Amar es un ejercicio. Es un arte. Y como todas esas cosas, requiere de nuestro compromiso, para que pueda florecer, para que poco a poco empiece a brillar. Y, si bien luego de escribir para tantos seres queridos, puedo saber en mi corazón que amo, profundamente, a todos ellos, Marte ha sido el máximo ejercicio del amor. Por eso creo que Steve Jobs tenía razón.

Pero no ha sido un puro efecto de la casualidad (aunque sí quiero pensar que era nuestro destino). Como decía Fermina Daza, a los hijos no se los ama solamente porque son hijos (aunque la intuición del primer abrazo casi pareciera decir eso), sino por la relación que se construye con ellos.

Y por eso sé que Mars ha sido una fortuna en mi vida, porque nos caemos muy bien. Recuerdo cuando pensé por primera vez en ese sueño de la maternidad, en la que me imaginaba cómo quería ser (gracias a Julián), en qué quería dar, en cómo iba a comportarme en una situación así. Pero jamás pude imaginarme a Mars. Y en ese momento nunca pensé en lo importante que era tener a alguien que diera respuesta del otro lado.

¿Cómo entonces no maravillarme con la bendición que el cielo quiso confiarme?

Marte es un ser increíble. Y de verdad quiero darle sentido al uso de esa palabra. Es que casi no puedo creer que exista y sea mi hije. Es un ser infinitamente amoroso. Así nació. No sólo ama mucho a sus personas cercanas y es generoso en su afecto y en la manera como se entrega, así, espontáneo, sino que ama al mundo. Ama los animales, ama a las personas, ama a las plantas. Le duele el dolor de los otros desde siempre y de un modo genuino. Por eso ha sido fácil compartir las causas de esta politóloga, él comprende por qué es importante apostar por los demás, creer en que es posible que estemos todos en un mismo nivel de libertad.

Además de eso, es brillante. Leer con él, desde que era muy pequeño, ha llevado la lectura a un nivel superior. Ya desde niño recordaba mil detalles que fácilmente pasan desapercibidos a cualquiera, pero ahora, termina los libros tres veces en dos días y capta todas las curiosidades y se emociona con las historias y también incorpora todas esas aventuras a su sistema, lo que lo hace muy soñador. ¿Y el lenguaje? No desperdicia una palabra nueva. Mientras los mortales usamos 50 palabras del español, Mars es un despliegue de gramática impresionante. Ama usar bien todo eso que aprende.

Y tiene un carisma que es un deleite para todos los que tenemos la bendición de estar en su vida. Verle moverse, hablar, cantar, contar historias, incluso cuando se conmueve, son experiencias que llenan de luz todo su entorno.

Hace algún tiempo, cuando leí nuevamente la Historia Interminable, me enamoré perdidamente del personaje de Atreyu, porque representa todo lo bueno que podemos tener como seres que amamos, pensamos, existimos. La generosidad de su corazón, la nobleza de siempre volver a creer en lo bueno y en las personas, su disposición a hacer lo necesario cuando es importante. Y el día que llegó Fújur a la casa y elegimos ese nombre para él, tuve la conciencia total de que Marte es Atreyu. Es ese tipo de ser. 

Y es por eso que quiero darte las gracias, hijito. Quiero agradecerte por existir, por elegirme como tu mamá, por estar en mi vida y caminar conmigo. Por mostrarme que este camino existía y por hacerlo tan lleno de dicha, de amor, de alegría. Gracias porque has iluminado mi vida como un sol radiante, solamente con el hecho de ser tú, tal como eres. Gracias porque cada segundo a tu lado ha sido completamente maravilloso. Gracias por enseñarme a amar en la luz y la oscuridad, en lo divertido y lo aburrido, en la salud y en la enfermedad, en lo fácil y también en lo difícil.

Hace unos meses, cuando pensé que podías ya no estar con nosotros, pese a lo terrible del momento, vi en esa oscuridad, con toda claridad, la luz que pones en mi vida y que no hay nada más importante para mí que tú. Gracias por ese límite, por ese grito, por el amor que había debajo que lo permitió.

Gracias por tu valentía. Gracias por hacerte escuchar, por haber abrazado tu libertad y por mostrarme la mía. Gracias por ser el guerrero que eres, porque te plantas por los débiles, porque valoras tu palabra y lo que aportas cuando intervienes, gracias porque me has mostrado que en ocasiones puedo transgredirte y no me lo has permitido. Gracias porque me has permitido construir una noción más integral del respeto y eso es maravilloso. Todo eso que tú eres me inspira, me da esperanza en la vida, en la humanidad, en Dios.

Gracias por dejarme ser tu mamá. Por ser pequeño y permitirme cuidarte. Ha sido la mejor experiencia de mi vida. No te puedo expresar cómo mi corazón se expande cuando te abrazo, cuando te digo Mu, cuando nos reímos hasta más no poder (adoro eso de nosotros!).

Gracias por toooodas las increíbles aventuras que hemos vivido!!! Gracias por ir conmigo a México y caminar con tanta disposición hasta que encontramos casa, hasta la clase, hasta el super, hasta Yucatán, hasta el globo, hasta el centro para comer postre. Gracias por el mar y la playa, por la selva perdidas casi de noche, por los cangrejos, por las cometas (los animales!).

Gracias por todos los sueños cumplidos. Gracias por soñarlos conmigo y por darme la mano para realizarlos. Gracias por la fe que me has tenido en ese proceso. Gracias por tus palabras de confianza y amor cada vez que surge uno nuevo.

Gracias por Suramérica. Por toooodos esos días de risas, lecturas, comida, caminatas, sueño, paseos, asombro. Creo que ese viaje fue a la vez el final de esa maravillosa luna de miel de diez años y el inicio de este nuevo momento que estamos viviendo y que es tan maravilloso o más que el anterior.

Gracias porque me has enseñado a ver lo bella que es la vida en las cosas simples. Gracias por tus desayunos de cumpleaños y de días de la madre, por tus dibujos, tus maravillosas historias. Gracias por hacerme tu mamá 'cool', por compartir tu universo conmigo y dejarme mostrarte un poco del mío. Gracias por los días de no hacer nada, por las pinturas, por el parque y los árboles, por correr con los perros, por las películas y las series.

Gracias porque eres tú y yo soy yo y nos amamos desde ahí.

Marte, Mu, amor de mi vida, Marsito mi amor, su alteza... Eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Le has dado sabor y felicidad a la vida de este ser pequeño que jamás pensó en que esto podía ser el sueño que es. Quiero seguir caminando a tu lado, cuidando de ti y dejándote ser, para que sigas llenando este mundo con tu luz.

Te amo amorcito. A M O R C I T O... Gracias por ser esa relación que se vuelve mejor y mejor. Gracias por permitirme esta experiencia del amor ♥ Vamos a seguir soñando esta vida, que ha sido tan maravillosa de vivir a tu lado!!!



P.D: Hice dos collages para representar nuestros momentos de la vida hasta ahora.

P.D 2: La canción estaba muy difícil de elegir... Así que puse dos.






viernes, 27 de octubre de 2017

El libro de la gratitud - Capítulo 5: Sally Dally

Alguna vez escribí un cuento muy lindo sobre el sol y el nacimiento y la felicidad que puede traer un ser a la vida de una persona, o de muchas... Fue la primera vez que experimenté esa dicha, la de sentir el amor desinteresado por alguien y simplemente querer verle florecer...


Sara, mi sobrina, fue la fuente de esa inspiración. Hablar de Sally, como le decimos con cariño, es más difícil que en los casos anteriores, porque lo que siento por ella es muy, muy grande.

Sarala es un ser maravilloso. Siempre lo ha sido y es que es bonito, porque esta vez sí tengo claro cómo era de bebé. Recuerdo esos ojos enormes y bonitos que sonreían con todas las ganas del mundo. Sus manos grandes con dedos largos y delgados que se impulsaban a todas partes. La mantita, el conejo, un ser lleno hasta el cielo de ternura.

Sé que todos estamos siempre en proceso de construcción, pero con Sally es divertido hacer una descripción, porque es en verdad que está en pleno proceso... jajajaja. Sally es... linda :) Y no lo digo solamente por lo guapa, sino es un ser muy empático. Se conecta fácilmente con el otro (claro, cuando tiene ganas...) y le es fácil comprender lo que está sintiendo... y cuando no, igual lo intenta. Sarala es increíblemente inteligente y eso se mezcla con su profunda sensibilidad y un mundo interno que debe ser parecido a Neverland o Fantasia o algún universo con unicornios y supermanes, lo que la hace un ser muy creativo... y hay que ver que nos deleita con las cosas que va permitiendo salir :D 

Algo irónica, mala perdedora, súper consentida, con un humor negro poderoso que siempre consigue hacerme reír :) Mi sobrina favorita :) Y sí, eres mi única sobrina (humana), pero igual :D

El primer recuerdo de Sally es algo fuerte, porque fue un grito de sorpresa que prefiero dejar enterrado en mi memoria. Luego vino una panza aplastada por mi culpa y después: Sara. Sara en su mameluco blanco y azul, sus ojos grandes y bonitos... Sara comiendo, Sara que se empezó a sentar, Sara que estaba muy enferma, Sara que se mecía en mis manos pequeñas como si fuera un columpio... Y yo, en completa fascinación... Sarala salvó mi vida, que se sentía un poco gris por esos días...y no es broma :) 

La vida ha sido buena con nosotras y luego de eso vinieron muchas aventuras. Muchos momentos juntas. Hace poco ella misma rescataba uno de los más felices, que era el de ir al colegio cantando las canciones que me apetecían ese día. Ella las aprendía con mucho juicio y yo 'a ver Sara, recuerda este pedazo...' y ella 'Sí Nana'. Recuerdo mucho un viaje que hicimos juntas, el primero en que nos fuimos solas, que casi no puedo dormir en toda la noche de la angustia de que dejara de respirar....qué bueno que ya había pasado por eso para cuando nació Victoria!

Y otra vez en que estaba en el proceso de ayudarle a dormir, en que ella decidió cantarme la canción de cuna para que estuviera más tranquila y fui yo quien acabó durmiendo... También las mañanas de despertar muy rápido para peinar su lindo cabello :D

Sara fue mi primer bebé. Ese primer ser al que he amado casi como si fuera mi hija. Debe ser, como dice Tata, que es tal cual mi sangre :)

Nena, no hay manera de agradecer, pero este es un intento: como te lo dije con Dar es Dar mil veces, gracias por tu vida una vez más. Una y mil veces más. Tu llegada, literalmente, salvó mi vida y le dio un propósito: el amor.  Gracias porque contigo encontré la mejor versión de mí misma y le dio salida a una ternura y una capacidad de cuidado que yo no sabía que tenía dentro y que con los años se ha asentado cada vez más, pero eso comenzó contigo. 

Gracias por ser mi compañera favorita para comer :P Por los saludos formales que compartimos en complicidad, por las bromas, la ñoñez, ya dije que por la comida? 😋

Gracias porque un rato a tu lado hoy, sigue teniendo el mismo efecto que tenía cuando éramos pequeñas. Gracias porque la vida es joven y por hoy seguimos diciendo 'not today', gracias porque has elegido ver lo bonito y eso es valiente y muy inspirador, no sabes cuánto. 

Eres mi sobrinha amada. Te adoro con todo mi corazón ♥ Sigue dando tu linda luz al mundo 🌏, que nos hace a todos mucho bien 😊 

Sally... 




miércoles, 25 de octubre de 2017

El Libro de la gratitud - Capítulo 4: La irmazinha 💗

"Había una vez una familia de un papá, una mamá y una hija que vivían felices, pero separados. Un día, sintieron que les faltaba algo en sus vidas para estar todos juntos y pidieron al cielo un par de hermanitas más, para que les alegraran y así formar una familia grande. Pidieron una clarita y una más oscura y que una fuera extrovertida y chistosa y la otra intelectual y conciliadora. El cielo escuchó sus oraciones y pidió a un ángel que enviara un par de gemelas a esta linda familia. Pero este ángel era un poco despistado y cometió una equivocación: envió a una de ellas por un camino más largo... Y fue así como recibieron a las hermanas, pensadas como gemelas inicialmente, no al mismo tiempo, sino con tres años de diferencia"

Así comienza mi historia con Mony, mi hermanita gemela, para quien es esta entrada del blog.



Mony es la bebé de nuestra familia nuclear⚛. Ha sido un lugar que asumió con propiedad y alegría. Nació extrovertida y con una facilidad para volver las situaciones dramáticas chistosas (y a veces las chistosas dramáticas) envidiable y que muchas veces le salvó de varios regaños de la mamá. 

Disciplinada, competitiva hasta el insomnio, brillante, dulce y muy creativa :) Ahí tenemos a la pequeña hermana.

Mony y yo nos conocimos en un momento que ya no recuerdo, de manera que es difícil pensar en una vida sin ella. Creo que parecía un renacuajo y sé que trajo un Snoopy para mí...Y la enorme tarea de aprender a convivir con la prójima.

Una prójima con un carácter fuerte, por quien desde el primer momento sentí un gran instinto de protección, aunque ella siempre fue mucho más fuerte. Me rendí en cada pelea que tuvimos y gané todas las discusiones calmadas. La infancia se fue en aventuras con ella y con Paula. Fueron momentos de mucha felicidad. Hace poco tiempo, cuando fui a llevar a Dianita a ver el show de Slava (clown), tuve la dicha de reconocerme en esos juegos de niñez feliz. El camarote que se volvía un barco en medio del mar, rodeado por tiburones dispuestos a atacar... La ciudad que si no ocupaba por completo todos los dos metros por dos de nuestra habitación nos parecía pequeña, los monstruos que podían salir debajo de la cama, las películas de disney que narrábamos de memoria antes de dormir, porque yo nunca tenía sueño.

El tiempo me llevó a construir un modelo de hermana mayor que funcionara para ella, pero como somos gemelas desde el cielo, hemos tenido que aprender la paridad y ha sido un reto que aún estamos aprendiendo a llevar. 

Creo que con Mony he hecho realidad la frase de 'juntas somos una fiesta', desde niñas cuando éramos un terremoto andante y luego a la hora de bailar juntas y alegrar cualquier espacio. 

Vida, quiero darte las gracias, por todo lo anterior, porque le diste sentido a la canción de 'El regreso', tú fuiste esa dulce infancia a la que me da alegría volver. Por ser mi hermana pequeña malcriada, por tu corazón compasivo que ha sabido apoyarme en cada apocalipsis que he armado en la familia, por tu complicidad a la hora de proteger los secretos, por aceptar lo mejor que has podido (y tal vez mejor que nadie más) mi vida en general. 

Gracias por esa visión maravillosa del mundo que con tanto amor compartes. Por tu compromiso con el planeta y por tu capacidad de comprender a esa parte de la humanidad que no estamos acostumbrados a mirar. Gracias por darme la confianza para nombrarte la madrina de mi pequeña y por compartir el lindo sueño de cambiar el mundo conmigo.

Sobra decir que, igual que Tata, has hecho de mi vida una aventura y que no habría sido un tercio de feliz sin ti, que has sido mi gemela compañera. Gracias porque si estás a mi lado, así el mundo se caiga, como se ha caído varias veces, no tengo nada que temer 💕

Te amo mucho irmazinha, y obviamente, esta es nuestra canción